El comienzo

Aunque sólo haya pasado mes y medio, sigue intacta la ilusión de que el 7 de abril de 2019 sea un día que recordemos con mucho cariño en años venideros. Ese día, casi sin darnos cuenta, nació el grupo motor que pilotará un modelo de repoblación de pueblos abandonados.  Dos condiciones irrenunciables: la replicabilidad, y la sostenibilidad -ambiental, económica, social y cultural-. Yo añadiría una tercera: la inclusividad. Ahí es nada. Iremos de la mano de la Red Ibérica de Ecoaldeas, precursora del proyecto , algunos de cuyos miembros tienen más de 40 años de experiencia en este tipo de procesos, muy complejos sobre todo a nivel humano. El proyecto se está haciendo en colaboración con el Gobierno de Navarra.

El reto es enorme, las ganas también. Y como parte del espíritu inclusivo y replicable del proyecto, queremos compartir este proceso con todas aquellas personas (en adelante, en femenino) que se sientan identificadas con nuestros sueños, y nuestros miedos. A través de estás crónicas queremos ir contando cómo va evolucionando el proceso, sus momentos altos, sus momentos bajos, sus decisiones, sus equivocaciones, sus celebraciones. Además, es una oportunidad de quitarle al término ¨ecoaldea¨ cualquier cliché, significado politizado o sesgado que no lo haga inclusivo. ¿Cómo podemos hacer para quitarle a este proyecto las etiquetas que puedan hacer pensar ¨este proyecto es demasiado ¨jipi¨ para mí, no me voy a sentir a gusto?

Por el momento somos 25 personas de diferentes procedencias, casi no nos conocemos de nada pero en el poquito tiempo que hemos compartido, se confirman dos cosas importantes: que compartimos muchos sueños y miedos, y que este proyecto que muchas habíamos soñado ya es una realidad por el mero hecho de estar en marcha. La RIE nos lo recordó el primer día. Para los que tenemos la ilusión de un día poder vivir en el campo y de forma sostenible, no tenemos que ser todas amigas, porque eso no es realista. Lo importante es que todas trabajemos por un objetivo común y que se genere la cohesión grupal necesaria. Para mí esto significa, otra forma de relacionarse. Lo segundo es que este proyecto nació en el momento en que se formó el grupo motor. Cada una de nosotras llegará hasta donde llegue. El camino será largo y habrá muchas decisiones que tomar y, por tanto, puede llegar un momento en que alguna nos bajemos del barco porque sienta que el proyecto ya no es para ella. Por lo tanto, la ilusión por este proyecto incluye disfrutar y contribuir a cada paso que se dé del camino. Un camino que se presenta muy interesante.

El camino va a ser un enorme proceso de desarrollo personal y grupal que nos gustaría también contar en estas crónicas. Muchas de nosotras tenemos la motivación de intentar construir algo en que las cosas sean de otra manera a la que vemos en nuestro día a día. Para las que venimos de un mundo ¨de ciudad¨, acostumbradas a trabajos en organizaciones con estructuras de toma de decisión piramidal, entornos donde tu capacidad de comunicación es clave para que tu voz sea escuchada, donde las relaciones están muy estratificadas o bien por edades o bien por silos socio-económicos, y donde la voz femenina aún está infrarrepresentada (esto no me convence así dicho)...este es un mundo nuevo donde las formas de comunicarnos y de relacionarnos son totalmente nuevas. Por ello, la belleza y a la vez reto de nuestro grupo: su diversidad y ver cómo logramos esta forma diferente de cohesionar un grupo. Aquí serán habituales el uso del femenino como genérico, la comunicación no violenta, otras formas de gobernanza y de gestión grupal... Intentaremos contarlo según vayamos aprendiendo. 

Comentarios